
Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor,
y mucho de angel, por la incansable solicitud de sus cuidados,
una mujer que siendo joven tiene la reflexion de una anciana,
y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud,
una mujer que si es ignorante,
descubre los secretos de la vida con mas acierto que un sabio,
y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños,
una mujer que siendo pobre se satisface con la felicidad de los que ama,
y siendo rica daria con gusto sus tesoros
por no sufrir en su corazon la herida de la ingratitud,
una mujer que siendo vigorosa se estremece con el vagido de un niño
y siendo debil se resiste a veces con la bravura de un leon,
una mujer que mientras vive no la sabemos estimar
porque a su lado todos los dolores se olvidan,
pero despues de muerta,
dariamos todo lo que somos
y todo lo que tenemos por mirarla un solo instante,
oir recibir de ella un solo abrazo,
por escuchar un solo acento de sus labios.
De esa mujer no me exijas el nombre a mi,
si no quereis que empañen mis lagrimas vuestro album,
porque ya la vi pasar en mi camino.
Cuando crezcan vuestros hijos, leedles esta pagina y ellos,
cubriendo de besos vuestra frente,
os diran que un humilde viajero,
en pago a tan suntuoso hospedaje recibido,
ha dejado aqui para vos y para ellos,
un boceto del retrato de su madre.
Ramon Angel Jara (Prelado chileno (1852-1917)
Ramon Angel Jara (Prelado chileno (1852-1917)